El futuro del SIDA
Por el Dr. William A. Haseltine


El futuro del SIDA es el futuro de la humanidad. A menos que se controle la epidemia de SIDA, no se puede predecir un futuro para nuestra especie.

Llegamos a esta conclusión al tomar en cuenta la naturaleza de esta enfermedad, los conocimientos médicos y científicos que tenemos en la actualidad, y el comportamiento individual y colectivo que hemos observado.

La Enfermedad

La causa del SIDA es el virus de inmunodeficiencia tipo 1. La infección es casi siempre mortal, el virus causa la muerte destruyendo el sistema inmunológico. El virus actúa lentamente, va destruyendo el sistema inmunológico lentamente en el período de 8 a 10 años. A través de ese período la infección puede ser transmitida a otras personas.

La Epidemia

Se estima que entre 10 y 20 millones de personas están ahora infectadas por el virus del SIDA. Si no se descubre una vacuna efectiva o algún otro medio para controlar la enfermedad, es razonable hacer el cálculo que 100 millones de personas estarán infectadas con el virus para el año 2000. La explosiva extensión de la epidemia en la región sur del Sahara en el Africa, en el subcontinente indio, en Sur América y en el Asia indica, que la predicción de 100 millones para el año 2000 podría quedarse corta. En Bombay el número de personas infectadas se elevó de unos cuantos cientos a más de medio millón en los últimos cinco años. En el norte de Tailandia, el pequeño número de jóvenes de 18 años que fueron reclutados al ejército aunque estaban infectados por el virus del SIDA, se elevó del nivel mínimo al 20% en ese mismo período.

Tenemos buenos motivos para creer que si no se descubre una vacuna efectiva ni ocurren cambios dramáticos en el comportamiento de la sociedad, la epidemia continuará después del año 2000. Yo personalmente calculo que más de un billón de personas serán infectadas y morirán de SIDA en las primeras décadas del próximo siglo.

También seguirán nuevas epidemias provenientes de la población infectada, cuyo sistema inmunológico no está funcionando. Aquellos que tienen el SIDA constituye un foco infeccioso para otras enfermedades mortales. Por ejemplo, la nueva epidemia mundial de tuberculosis surgió directamente de la población que está infectada con el SIDA. Por el contrario de esta enfermedad, algunas de las otras no se transmiten por vía sexual. Según crece el número de personas cuyo sistema inmunológico no funciona, es muy posible que la población mundial sufra múltiples epidemias mortales, junto con el SIDA.

El futuro del Sida es en realidad el futuro de la humanidad.

Transmisión

El SIDA es una enfermedad que se transmite sexualmente. Más del 80% de los que están ahora infectados por el virus del SIDA lo adquirieron a través de las relaciones sexuales heterosexuales, específicamente el coito vaginal. Al igual que otras enfermedades de transmisión sexual, el virus puede ser transmitido por la madre a su hijo, a través de la sangre y por el contacto sexual homosexual.

El SIDA es un virus de la familia de los parásitos, que dependen del organismo que los acoge para poder vivir. Estos organismos generalmente requieren contacto íntimo y prolongado con membranas sexuales para poder ser transmitidos, y no pueden ser fácilmente transmitidos por otros medios. La supervivencia de estos parásitos en la población requiere infección persistente, a veces de por vida. El éxito de dichos parásitos también depende de que el infectado tenga múltiples compañeros sexuales. Las fuerzas primordiales que llevan a la procreación de nuestra especie, son las mismas que proveen las condiciones para que se extienda el SIDA. La reproducción humana es el nido ecológico del virus.

Progreso Médico y científico

La habilidad colectiva de los seres humanos para analizar y comprender los fenómenos naturales es formidable. Nuestro poder para cambiar la naturaleza según nuestros propósitos es limitada. La epidemia del SIDA muestra nuestras fortalezas y debilidades humanas.

El SIDA fue identificado por primera vez como una creciente enfermedad del sistema inmunológico en 1981. A fines de 1982, se supo que la causa del virus del SIDA es un agente infeccioso que se puede tranmitir por el contacto sexual y por la sangre. En 1983 se observó por primera vez, en 1984 se desarrolló una prueba. Dicha prueba permite identificar a las personas que han sido infectadas y que son capaces de transmitirlo a otros. Este es un gran progreso.

Las investigaciones sobre el SIDA están al borde del descubrimiento en muchos campos, incluyendo la estructura biológica, la fabricación de fármacos y el desarrollo de una vacuna. Los esfuerzos a nivel mundial se caracterizan por una relación de trabajo en unión, por parte de los científicos.

Entonces, ¿por qué luce tan negro el futuro? La respuesta siempre es que dados nuestros conocimientos actuales, no se puede predecir cuándo se descubrirá un tratamiento efectivo o una vacuna, o ni siquiera si esto será posible.

Tratamiento

La naturaleza del virus del SIDA exige que el tratamiento se dirija principalmente a tratar la enfermedad, no curarla. Cuando la persona es infectada, la información genética del SIDA se introduce en el material genético - DNA - del infectado. La infección llega a la mayoría de los principales sistemas del organismo, incluyendo la sangre, los ganglios linfáticos, la médula ósea, el cerebro, la piel, los intestinos y el corazón. La infección no puede ser removida de estos tejidos u órganos. En muchos de estos tejidos, la infección viral permanece silenciosa y no puede detectarse por muchos meses o hasta años. La manera de eradicar la infección está mucho más alla de nuestros conocimientos presentes. Por esta razón, el trabajo está dirigido a descubrir un tratamiento, no a curar.

Una consecuencia de que la infección dura por toda la vida, es el hecho de que hay que dar tratamiento durante todo el tiempo que dure esta. Por lo tanto, los efectos acumulativos del tratamiento durante meses y años podrían ser tóxicos.

Se han fabricado fármacos que demoran el progreso del virus. Típicamente, estos fármacos inhiben la función de componentes importantes del virus. Hasta la fecha solo han tenido cuanto más, efectos limitados en la enfermedad por dos motivos: el virus se hace resistente a los fármacos y éstos son tóxicos. Se están desarrollando nuevos tratamientos, específicamente terapia inmunológica; un tratamiento que altera la habilidad del sistema inmunológico para responder al virus después que éste ha causado la infección; y la terapia mediante los genes, que son insertados en células normales para reducir el crecimiento del virus. Lamentablemente, es probable que el virus del SIDA también se hará resistente a ambos tipos de tratamiento.

El progreso hacia un tratamiento efectivo también se hace más lento, debido al largo curso de la enfermedad. Se requiere un mínimo de dos a tres años para evaluar la efectividad de todo nuevo tratamiento. Los tratamientos que se están desarrollando actualmente son caros y requieren mucho trabajo. Debido a razones económicas y sociales, estos tratamientos no estarán disponibles para la mayoría de las personas infectadas.

Vacunas

La solución médica que ofrece la mayor esperanza con respecto a la epidemia del SIDA, es una vacuna efectiva. Las vacunas educan al sistema inmunológico e impiden o limitan las consequencias de la infección.

Hay múltiples obstáculos al desarrollo de una vacuna efectiva contra el SIDA. El virus del SIDA cambia según va creciendo. La velocidad con que cambia es tan grande, que no hay dos virus que sean idénticos. La vacuna depende de una similitud, el desarrollo de una sola vacuna o aún de una serie limitada de vacunas para impedir la infección no es probable.

La mayoría de las vacunas actuán preparando el sistema inmunológico para la eliminación del virus, una vez que ha comenzado la infección. Estas vacunas probablemente no funcionen en el caso del SIDA. Una vez que se ha establecido la infección, el virus del SIDA no se puede eliminar del sistema inmunológico por medios naturales. Características centrales del modo de actuar del virus del SIDA, tales como su habilidad para cambiar adentro de un individuo, su habilidad de establecer un estado silencioso de infección que es invisible para el sistema inmunológico, y su habilidad para infectar órganos que son inmunológicamente privilegiados tales como los ganglios linfáticos y el cerebro, le permiten al virus evadir la vigilancia del sistema inmunológico.

Por estas razones, es probable que para ser efectiva, una vacuna contra el SIDA deberá impedir que se establezca la infección inicial, algo que no pueden hacer ningunas de las vacunas que ahora existen.

Debido a que las rutas más comunes de la infección son las membranas sexuales y los fluídos seminales y vaginales, esto presenta una dificultad adicional al desarrollo de una vacuna. Las células inmunológicas que están en la superficie de las membranas mucosas pueden ser infectadas por el virus del SIDA. Estas células viajan de la superfecie al interior del cuerpo, en donde están en contacto con otras células del sistema inmunológico. Por este medio, la infección viral se extiende desde el punto inicial de contacto en la superfecie en las membranas mucosas, a través del cuerpo. Se ha probado que es muy difícil lograr protección inmunológica de largo alcance, en la superfecie de las membranas mucosas de cualquier microorganismo. Debido a estas razones, no es posible predecir actualmente, cuándo se desarrollará una vacuna o si esto será posible.

El hecho de que es difícil que se pueda descubrir una cura para el SIDA o una vacuna, no significa que se deben abandonar estos esfuerzos. Por el contrario, el peligro que representa la epidemia del SIDA para los humanos es tan grande, que debemos redoblar nuestros esfuerzos por encontrar tanto la cura como una vacuna.

Desde la perspectiva científica, el problema es saber dónde buscar la respuesta. No es probable que las soluciones a estos problemas surjan de nuestros actuales conocimientos del mundo biológico. Las soluciones científicas y médicas al problema del SIDA no son de ingeniería o de descubrimientos. No es posible predecir cuando se hará progreso esencial, en qué campo de las investigaciones o si esto sucederá. Por esta razón, el aumentar los fondos para las investigaciones que se cree están directamente relacionadas con el SIDA, no es necesariamente la mejor manera de resolver el problema. Se requieren aumentos en los fondos que se les otorgan a todos los campos científicos y técnicos relacionados con toda la biología y apoyar investigaciones en biofísica y bioquímica, bioinformática, bioinstrumentación, farmacología, biología estructural, biología molecular, immunología, biología del desarrollo, fisiología y patología. También es necesario proveer fondos a un grupo bien entrenado de científicos que trabajen en el problema del SIDA directamente, para traducir el progreso adquirido a otras áreas de investigación y así poder hacer más progreso con respecto al SIDA.

Yo propongo que el presupuesto de cada nación en estas áreas de la ciencia así como el entrenamiento de jóvenes científicos debe redoblarse para 1995 y cuadruplicarse para el año 2,000. Una amplia base de conocimientos y un grupo de científicos bien entrenados constituyen la mejor seguridad para el futuro.

Comportamiento colectivo e individual

La sociedad humana no puede depender de un milagro científico -una cura o una vacuna- para salvarse de la epidemia del SIDA. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, este milagro nunca ocurre. Los científicos alrededor del mundo están trabajando día y noche en un tremendo esfuerzo para controlar esta enfermedad. Cada día hay nuevas esperanzas, nuevos conocimientos en relación al virus del SIDA, progresos en el tratamiento, progresos en el desarrollo de una vacuna se publican en los diarios científicos y de la prensa en general semanalmente. Este esfuerzo cumulativo, intenso puede que logre la esperanza de un milagro, pero la sociedad no debe contar con esto. Si dicho milagro ocurre, puede que sea muy tarde para millones de personas. Hasta entonces, es la responsabilidad de cada individuo actuar independiente o colectivamente para salvarse.

Existe poca evidencia que sugiera que el comportamiento sexual en cualquier parte del mundo ha cambiado significativamente en respuesta a la epidemia del SIDA. Se ha reportado que han ocurrido cambios en el comportamiento sexual pero se ha probado, que en gran parte, son pasajeros. Por ejemplo, las casas de baño y clubs de homosexuales en muchas ciudades nunca cerraron o han sido abiertas nuevamente. Tampoco ha disminuído la incidencia de otras enfermedades que se transmiten sexualmente tales como la sífilis y la gonorrea, así como la insidencia de embarazos no deseados. Ambos son la consecuencia de un comportamiento sexual peligroso. En algunas partes del mundo la incidencia de enfermedades transmitidas sexualmente ha aumentado drásticamente en los últimos 50 años.

La danza entre la sexualidad y la muerte no es nueva. Las lecciones del pasado - la experiencia más reciente es la sífilis en el siglo XIX - no son agradables. Mientras las personas no reconozcan el riesgo para sí mismos y para sus familiares de las relaciones sexuales sin protección y con múltiples compañeros, y mientra no aprendan a controlar su comportamiento debidamente, la epidemia del SIDA continuará creciendo.

Responsabilidad

Es nuestra responsabilidad colectiva proveer educación a todas las personas para que cada uno tenga un claro conocimiento sin ambigüedades sobre cómo evitar la infección. Las familias deben educar a los niños, los esposos y esposas se deben educar el uno al otro.

NOTA: William A. Haseltine, Ph.D. es Director de la División de Retrovirología Humana en el Instituto de Cáncer Dana-Farber, profesor del Departamento de Patología del Colegio Médico de Harvard y profesor del Departamento de Biología del Cáncer de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en Boston, Massachusetts, U.S.A.

Este discurso fue pronunciado en la Academia Francesa de Ciencias en Paris, Francia, en Noviembre 16, 1992.

NOTA DE LA TRADUCTORA: El resto de esta charla se ha omitido porque no está de acuerdo con la moral católica, ya que promueve el uso del preservativo. A continuación un comentario sobre la misma por el Padre Rene Bel.

COMENTARIOS: por el Padre Rene Bel (Bélgica)

1. El tono general de la charla es sombrío. El uso de expresiones repetidas (ej. "cuando, y aún si, etc.: vea las notas), aumenta el sentido de urgencia, de uno de los mejores especialistas en la enfermedad del SIDA.

2. El Dr. Haseltine hablaba como científico a otros científicos eminentes, no como un moralista. Pero me parece que él debió haber mencionado dos puntos importantes: