Hay dos versículos de la segunda lectura de San Pedro que me impresionaron mucho: “[Ustedes] piensen con cuánta santidad y entrega deben vivir…esperando y apresurando el advenimiento del día del Señor” y “No es que el Señor se tarde, como algunos suponen, en cumplir su promesa, sino que les tiene a ustedes mucha paciencia, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.” Me conducen a una reflexión sobre la vida Cristiana.
Celebramos un funeral esta semana pasada de uno de nuestros miembros, Gaylord Rapson. No le conocía muy bien, pero después de su muerte su esposa, sus hijas, y nietas me hablaban de su vida como un hombre gentil, generoso, disponible a las pedidas de sus vecinos y amigos, etc. Me impresionó que dijeran que querrían modelar sus vidas en su vida. Porque él era un hombre de fe, entonces, ellas quisieron ser cristianos que siguieron en las huellas de Cristo, viviendo por valores Cristianos.
Por sus ejemplos en su vida, este hombre ha preparado el camino del Señor para los otros. Él era como Juan Bautista en la manera que condujo a otros a Jesús.
Me gustaría celebrar a todos funerales si podría decir que el muerto conducía a otros a Jesús. Si un día celebraré tu funeral y pueda decir que eras generoso, gentil, bien disponible a perdonar a otros y arrepentidos de tus pecados, etc. Qué bueno sería si puedo decir a los que vendrán a tu funeral como fiel eras a los Sacramentos, a las Escrituras, a tus oraciones y meditaciones, a los devociones, persiguiendo a la intercesión de los Santos, específicamente a María.
Pero, estoy preocupado que estamos fallando en esta tarea Cristiana. No solo que no estamos viviendo una vida Cristiana, vera, pero, tampoco estamos dando buenos ejemplos a las generaciones más jóvenes. Muchos de los adolescentes no están convencidos de la bondad de la vida Cristiana. No hemos convencido a los niños y adolescentes y adultos jóvenes del significado de nuestra fe, nuestras creencias en Jesús y su modelo de vida. Hablamos de tradición, costumbre, y obligación a los jóvenes y nos responden que no les importan. Entonces, que les importan a los jóvenes y las generaciones próximas? RESPUESTA: Quisieran observar la vida autentica. Nos dicen: “Supuestamente, ustedes ayudan a los pobres, dan bienvenido a los extranjeros, perdonan uno a otro, aman a sus enemigos, persiguen la paz, etc. – No lo veo! Aparentemente la vida Cristiana Católica no es diferente que otros estilos de vida. No hace una diferencia la vida Cristiana porque no se distinguen de otros credos.”
Mira, si no estaríamos convencidos de la utilidad y el propósito de la vida Cristiana, otros no se convencerán de su importancia y su valor. Necesitamos VIVIR la vida Cristiana. Necesitamos hablar y explicar a otros que el seguimiento de Jesús hace toda la diferencia en nuestras vidas. Que nos demos a las próximas generaciones la oportunidad a observar y mirar a personas que disfrutan y gozan vivir la vida Cristiana. Que no estemos tímidos en la proclamación de la Buena Nueva, del perdón de Dios, del amor de Dios para todas, incluyendo nuestros así-dicho enemigos. Que conduzcamos a otros a Jesús, como Juan Bautista condujo la gente a Jesús.